Tengo mucho pena, frustración y algo de rabia. Esta madrugada, la vikinga, L, “terminó” conmigo. ¿Por qué entre comillas? Porque en realidad nunca comenzamos nada. Tuvimos un apasionado mes en Santiago, y nos amamos fervorosamente durante una semana en Buenos Aires, pero al despedirnos quedamos de acuerdo en no tener una relación de larga distancia, aunque a la vez proyectando una vida juntos en un futuro cercano y manteniéndonos fieles mutuamente, sin nunca perder el contacto. Una “no relación a distancia” muy particular.
Mantuvimos exactamente un mes este “no romance” desde la lejanía. El 25 de Julio fue la última vez que nos besamos y abrazamos, cuando ella tomó su vuelo de regreso a Noruega. Este 25 de Agosto, a eso de las 3 AM (creo que en Vietnam eran las 2 PM), L puso punto final a nuestro asunto. Las razones son innecesarias detallarlas, pero claramente la cosa no funcionaba para ninguno de los dos.
Tengo una extraña mezcla de sentimientos en mi interior. La amo demasiado y la odio un poco. Estoy feliz de haber estado con ella, sin importar si fue un muy corto período de tiempo; pero detesto al destino que nos unió por un instante tan breve para luego separarnos por siempre. Tengo la esperanza de que mi vida no puede empeorar y que de aquí en adelante todo debería mejorar, mientras que una angustia desgraciada contamina mis pensamientos.
Y ahora, ¿qué? ¿El tiempo dirá? ¿Todo pasa por una razón? Mierda, si tuviera esas respuestas estaría muy feliz como para necesitar escribir esto.
Los nombres fueron censurados para proteger a las "víctimas".
jueves, 29 de agosto de 2013
Balance
Hace bastantes años atrás, el filósofo alemán G. W. F. Hegel escribió en su dialéctica del amo y el esclavo una historia que, pese a todo el tiempo que ha pasado, sigue dictando la tendencia de las relaciones humanas actuales, principalmente las de pareja.
Hegel le dio en el clavo: en las relaciones siempre hay alguien sometido, ya sea por tener un carácter más débil o porque su entrega lo hace más vulnerable y fácil de manipular. Por su lado, el otro actúa como el “amo”, sometiendo o abusando del “esclavo”, de manera consciente o inconsciente, con el poder que le da su desapego. Lo sorprendente es que, pese a lo insano de esta situación, la mayoría de las parejas funcionan así. Es más, a veces incluso se da el caso de que la balanza se invierte y el que antes fue sometido toma el poder y asume el rol de amo.
Mirado racionalmente, este tipo de control mutuo no es saludable. Pero, en la práctica, funciona. Claro, todas las dictaduras funcionaron muy bien en su momento. Ahora, por supuesto, no hay ninguna que aguante por siempre. Ya hemos visto lo que ha pasado con la llamada Primavera Árabe, y haciendo la conexión con el plano sentimental, por lo general este tipo de regímenes también están condenados a desbaratarse con una revolución . Y, como sucede con cualquier revolución, los subordinados y oprimidos esclavos se levantarán contra sus amos y tomarán el mando.
¿Hay alguna alternativa a todo esto? Porque si lo vemos con objetividad, toda relación parece seguir el mismo patrón. Jefes con empleados, padres con hijos, amigos con amigos... ¿es posible detenerlo? Sí, y no es necesaria una revolución. La palabra clave es balance.
Una relación bien llevada siempre partirá de la base de que existe un balance entre los miembros que la componen. Un equilibrio perfecto de afecto, entrega, pasión, fidelidad y respeto. Nadie quiere más, nadie ama menos. Ambos entregan lo mejor de sí desinteresadamente, sin esperar una retribución a cambio. Osea, no puede ser más obvio porque se llama una “pareja.” Ambos están en igualdad de condiciones.
No son necesarios esos infantiles juegos de “ignorar para atraer” o de “hacerse el interesante.” Ese tipo de tácticas que usan ambos sexos para conquistar son el ingrediente perfecto para que se comience con un desbalance. Lamentablemente, nos criaron con este pensamiento y las relaciones que establecemos vienen ya contaminadas con estas creencias. Pero se puede tener algo mejor. El balance existe y no es imposible lograrlo. Cuando te das cuenta del engaño que has vivido no pararás de buscar el equilibrio en tu relación actual o en una futura. Porque, seamos sinceros: a nadie le gusta vivir en una dictadura, ¿o sí?
Publicado originalmente en Publimetro Chile.
Hegel le dio en el clavo: en las relaciones siempre hay alguien sometido, ya sea por tener un carácter más débil o porque su entrega lo hace más vulnerable y fácil de manipular. Por su lado, el otro actúa como el “amo”, sometiendo o abusando del “esclavo”, de manera consciente o inconsciente, con el poder que le da su desapego. Lo sorprendente es que, pese a lo insano de esta situación, la mayoría de las parejas funcionan así. Es más, a veces incluso se da el caso de que la balanza se invierte y el que antes fue sometido toma el poder y asume el rol de amo.
Mirado racionalmente, este tipo de control mutuo no es saludable. Pero, en la práctica, funciona. Claro, todas las dictaduras funcionaron muy bien en su momento. Ahora, por supuesto, no hay ninguna que aguante por siempre. Ya hemos visto lo que ha pasado con la llamada Primavera Árabe, y haciendo la conexión con el plano sentimental, por lo general este tipo de regímenes también están condenados a desbaratarse con una revolución . Y, como sucede con cualquier revolución, los subordinados y oprimidos esclavos se levantarán contra sus amos y tomarán el mando.
¿Hay alguna alternativa a todo esto? Porque si lo vemos con objetividad, toda relación parece seguir el mismo patrón. Jefes con empleados, padres con hijos, amigos con amigos... ¿es posible detenerlo? Sí, y no es necesaria una revolución. La palabra clave es balance.
Una relación bien llevada siempre partirá de la base de que existe un balance entre los miembros que la componen. Un equilibrio perfecto de afecto, entrega, pasión, fidelidad y respeto. Nadie quiere más, nadie ama menos. Ambos entregan lo mejor de sí desinteresadamente, sin esperar una retribución a cambio. Osea, no puede ser más obvio porque se llama una “pareja.” Ambos están en igualdad de condiciones.
No son necesarios esos infantiles juegos de “ignorar para atraer” o de “hacerse el interesante.” Ese tipo de tácticas que usan ambos sexos para conquistar son el ingrediente perfecto para que se comience con un desbalance. Lamentablemente, nos criaron con este pensamiento y las relaciones que establecemos vienen ya contaminadas con estas creencias. Pero se puede tener algo mejor. El balance existe y no es imposible lograrlo. Cuando te das cuenta del engaño que has vivido no pararás de buscar el equilibrio en tu relación actual o en una futura. Porque, seamos sinceros: a nadie le gusta vivir en una dictadura, ¿o sí?
Publicado originalmente en Publimetro Chile.
jueves, 22 de agosto de 2013
Responsabilidad
Todos en algún momento de nuestras vidas hemos cuestionado nuestra existencia. No tener el trabajo o la profesión que queríamos, la pareja perfecta o un cuerpo envidiable; nos hace sentirnos mal y nos lleva a un estado de frustración que a veces deriva en cosas más graves, como la depresión. Pero, ¿cómo llegamos a esto?
Es muy fácil culpar a las circunstancias que nos han rodeado o a alguna entidad superior que se ha encargado de hacer de nuestra vida un Infierno. Si fuera así, no seríamos más que títeres del Destino; víctimas de fuerzas misteriosas que juegan con nosotros sólo por diversión. Entonces, ¿qué sentido tendría vivir? Ninguno. Por suerte, la situación es mucho más auspiciosa.
Somos seres racionales, y como tales contamos con un enorme poder: decidir. Tenemos aquí y ahora la posibilidad de cambiar nuestro mundo, nuestro camino. ¿No te gusta tu trabajo? Búscate otro o trata de darle un nuevo enfoque para hacerlo más agradable mientras encuentras algo mejor. ¿No te sientes satisfecho con tu pareja? Siempre puedes terminar esa relación, estar atrapado ahí no te hace bien ni a ti ni a la otra persona. ¿Estás pasado de peso? Nunca es tarde para comenzar a hacer ejercicio y tener una dieta más saludable, ¿no crees? Y puedes hacer lo mismo con casi todos los aspectos de tu vida. Tienes la posibilidad de cambiarlos si lo decides.
En su mayoría, los distintos ámbitos de nuestra vida son responsabilidad de nosotros mismos. Dejarse llevar por la corriente, seguir al pie de la letra los consejos u órdenes de otros o simplemente “ser quedado”, es decidir de forma consciente o inconsciente que los demás o las circunstancias tomen las riendas de nuestro camino. Así, inevitablemente llegaremos a cuestionarnos todo y caer en un hoyo del que muchos no pueden salir.
Mira tu vida. ¿Te gusta? Si tu respuesta es “no”, no está todo perdido. Puedes cambiarla cuando quieras, la decisión está en tus manos. La responsabilidad de asumir el control de las cosas es completamente tuya. Suena difícil, pero tiene una gran recompensa: tu felicidad.
Publicado originalmente en Publimetro Chile.
Es muy fácil culpar a las circunstancias que nos han rodeado o a alguna entidad superior que se ha encargado de hacer de nuestra vida un Infierno. Si fuera así, no seríamos más que títeres del Destino; víctimas de fuerzas misteriosas que juegan con nosotros sólo por diversión. Entonces, ¿qué sentido tendría vivir? Ninguno. Por suerte, la situación es mucho más auspiciosa.
Somos seres racionales, y como tales contamos con un enorme poder: decidir. Tenemos aquí y ahora la posibilidad de cambiar nuestro mundo, nuestro camino. ¿No te gusta tu trabajo? Búscate otro o trata de darle un nuevo enfoque para hacerlo más agradable mientras encuentras algo mejor. ¿No te sientes satisfecho con tu pareja? Siempre puedes terminar esa relación, estar atrapado ahí no te hace bien ni a ti ni a la otra persona. ¿Estás pasado de peso? Nunca es tarde para comenzar a hacer ejercicio y tener una dieta más saludable, ¿no crees? Y puedes hacer lo mismo con casi todos los aspectos de tu vida. Tienes la posibilidad de cambiarlos si lo decides.
En su mayoría, los distintos ámbitos de nuestra vida son responsabilidad de nosotros mismos. Dejarse llevar por la corriente, seguir al pie de la letra los consejos u órdenes de otros o simplemente “ser quedado”, es decidir de forma consciente o inconsciente que los demás o las circunstancias tomen las riendas de nuestro camino. Así, inevitablemente llegaremos a cuestionarnos todo y caer en un hoyo del que muchos no pueden salir.
Mira tu vida. ¿Te gusta? Si tu respuesta es “no”, no está todo perdido. Puedes cambiarla cuando quieras, la decisión está en tus manos. La responsabilidad de asumir el control de las cosas es completamente tuya. Suena difícil, pero tiene una gran recompensa: tu felicidad.
Publicado originalmente en Publimetro Chile.
viernes, 16 de agosto de 2013
Romantic 10
Estar contigo es muy confuso. ¿No se supone que uno debe morir para llegar al Cielo?
Being with you is very confusing. Shouldn't I suppose to die before going to Heaven?
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