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jueves, 13 de febrero de 2014

Romantic 14

Todos mis demonios huyen de la luz que tú traes a mi vida.
All my demons run away from the light you bring into my life.

domingo, 12 de enero de 2014

Caídas



Una caída. Todo comenzó con una caída. Bueno, en realidad, primero chocaron de frente por estar más concentrados en su mundo interior que en el parque por el que corrían velozmente sin mirar hacia adelante. Y se estrellaron de frente, cayendo estrepitosamente. Una mezcla de miedo y rabia los invadió con esta desagradable sorpresa, pero sólo mirarse a los ojos borró estos sentimientos y los reemplazó con una amplia sonrisa en sus rostros. Ambos se miraron, despeinados y llenos de polvo encima, y casi simultáneamente soltaron una carcajada.

- Hola -dijo él, poniéndose de pie y ofreciéndole su mano para ayudarla a pararse-. Perdón, venía distraído cambiando la música de mi iPhone. Me llamo James.
- No te preocupes -río ella, nerviosa, con su rostro rojo de vergüenza-, yo también venía mirando para cualquier lado. María... yo soy María.

James tomó la mano de la chica y la ayudó a incorporarse. Volvió a pedirle disculpas, se despidió cordialmente y retomó su camino. María se quedó ahí por algunos instantes, sacudiéndose el polvo de encima, y cuando se prestaba a seguir corriendo, oír su nombre la hizo voltearse.

- No sé si sea raro que te ofrezca esto luego de lo que pasó, pero... ¿te gustaría acompañarme a correr? Esos otros gringos que van corriendo allá son de mi club de running -dijo James con un marcado acento británico, apuntando a varios extranjeros que trotaban a lo lejos.
- Eh... no sé... -respondió María, tímida.
- ¡Vamos, será entretenido! -sonrió él.

Y lo fue. María acompañó al joven en su carrera por el Parque Forestal de Santiago y terminó compartiendo con sus amigos en la azotea de un edificio cercano. Conversaron por horas, siempre con una cerveza en la mano. Rieron, hablaron de la vida, compartieron anécdotas. Pero, más que sólo eso, algo especial pasó esa tarde: se conectaron. Cuando ya la luz del sol se apagaba y un viento helado comenzaba a soplar, James encaminó a María a la estación de metro más cercana. Al notar que ella temblaba un poco con el frío de la noche, se sacó su chaqueta y la cubrió con ella. “Llévatela, no te preocupes. Ya me la devolverás cuando nos veamos de nuevo” le dijo.

Parecieron eternos los tres días que María espero para ver a James de nuevo. Tenía su chaqueta, eso le daba la seguridad que él querría reunirse con ella para recuperarla. Por mientras, se conformó con oler la prenda, impregnada con su olor. Tuvo miedo. James era encantador, simpático, interesante... pero estaba de paso. Era irlandés y vivía en Londres. Al menos, esa era su única dirección fija en el mundo. Trabajaba la mayor parte del año como fotógrafo periodístico, viajando por todos los continentes. Chile era su último destino, pero sólo por un mes. James se marcharía pronto y ella no quería sufrir por él.

La verdad es que James no estaba muy entusiasmado con la idea tampoco. Sintió algo especial, nuevo, cuando estuvo con María. Pero ya había conocido a muchas Marías en su viaje sin fin por el mundo. Era atractiva en todo sentido, pero era una chica más. No pensaba tener algo que pareciera una relación, ni siquiera estaba en sus planes. Al mismo tiempo, se sentía estúpido pensando esto cuando ni siquiera se habían besado. Sólo estaban ahí, sentados en un bar del barrio Lastarria, tomando una cerveza, conversando. Él había recuperado su chaqueta, pero quería algo más, algo por lo que recordar su paso por Santiago de Chile. Puso en marcha sus técnicas de seducción.

No requirió mucho esfuerzo, pero no fue por ninguna técnica que James aplicó. Si ambos terminaron en el departamento de María, desnudos en su cama luego de una genial sesión de sexo, fue porque los dos lo quisieron así. Y no fue sólo esa vez, sino que varias más. Aunque esas sesiones siguientes fueron mucho más responsabilidad de James. Ella tenía siempre tiempo para él, pero ella no era su prioridad. Él siempre había sido independiente, era su forma de ser y le gustaba. Le había dejado claro a María la situación entre los dos: esto no era ni sería una relación; era sólo sexo. Ella aceptó, teniendo claro que no servía de nada tratar de tener algo más con el tiempo limitado que tenían.

Hay algo curioso con el sexo. Cuando lo haces con alguien que no te gusta sólo por saciar tus necesidades, te sientes vacío. Pero si lo haces con alguien que te gusta, y si a eso le sumas una conexión especial entre ambos, se genera una mística: la intimidad. Esta intimidad es un atajo al enamoramiento, y luego al amor. María y James sólo pensaban mantener su relación en un nivel físico, pero pronto la relación salió del dormitorio. Corrían juntos, comían juntos y conocieron a sus respectivos amigos. Todo esto se dio de manera natural, sin que se lo cuestionaran mucho, o al menos no abiertamente. Ambos sabían que ahí había algo más, pero tenían miedo a decirlo, ya que el verbalizarlo lo haría real.

Inevitablemente, llegó la noche final. El sexo fue bueno, como siempre. Una, dos, tres veces. Sus cuerpos sudados y el calor no fueron un problema para permanecer abrazados hasta el amanecer. Entonces la alarma del teléfono de James comenzó a sonar. En silencio, lloraron y se apretaron aún más fuerte, sin querer dejarse ir. Un fuerte sentimiento se apoderó de ellos, pero ninguno parecía querer expresarlo.

- Te amo -murmuró finalmente María, mirando a James a los ojos.
- Yo... creo que también... te amo -respondió él

Ambos se besaron, lloraron y se abrazaron nuevamente, hasta que la alarma de James sonó de nuevo. Él se levantó, se vistió y besó a María por última vez, sintiendo la misma agradable sensación en el pecho que sintió desde la primera vez que hablaron. “Sí, la amo” pensó, pero su viaje comenzaba de nuevo y se sintió mucho más feliz por eso. Dejó a la chica en su cama, en Santiago, en Chile. La dejó para no volver.

Siguieron en contacto por algunas semanas, hasta que James se sintió muy cómodo de vuelta en su vida anterior. Su sentimiento por María era nuevo y muy agradable, pero también era desconocido y lo sacaba de su zona de confort. Viajando fue muy fácil dejarlo de lado y seguir adelante con su vida. Por otro lado, María no lo tomó bien. Sí, había amado antes, pero esta vez había sido mucho más intenso, y pese a lo corto, se sintió mucho más real. Dejarlo ir fue el peor dolor que había experimentado en su vida, y por los meses que siguieron a su partida, no fue la misma. El sufrimiento fue tanto que ella dejó de ser ella. La María de la que James se enamoró había muerto.

El invierno de ese año fue el peor que había visto Santiago en mucho tiempo. Ese día en particular fue el más malo de todos. La tormenta había durado más de tres días, y ya esa medianoche las calles alrededor del departamento de María parecían ríos salvajes de agua turbia, y en la vereda que daba a la entrada del edificio se había formado un gran charco que parecía una piscina de barro. Fue ahí que, desde su ventana, María vio a un desconocido tocando insistentemente el timbre de su departamento. “¿Quién podrá ser a esta hora?” pensó mientras bajaba las escaleras, lamentando que su edificio no tuviera un portero que hiciera este trabajo por ella. Entonces lo vio.

- Hola, María -dijo James, con un gran bolso en su espalda y completamente empapado.
- ¿James? -preguntó ella, sin poder reconocerlo completamente tras esa barba larga y el pelo desordenado.
- Sí, yo... acabo de llegar del aeropuerto.
-¿Qué haces aquí? -dijo María, visiblemente enojada.
- Necesitaba verte...
- Dos años. Han pasado más de dos años, James. ¿Crees que después de todo este tiempo YO quiero verte? -exclamó ella, volteándose para regresar adentro.
- ¡Por favor! -rogó James, tomando del brazo a María, que violentamente se soltó-. Sólo necesito un minuto...
-¡Un minuto! Sólo eso.

James miró a la chica. Su cara no había cambiado, era tal cual a la que tenía guardada en sus recuerdos, o incluso más hermosa. Esa sensación en el pecho... la sentía de nuevo.

- Lo siento... no sabes cómo lo siento... -las lágrimas de James se confundían con la lluvia que caía sobre su rostro, pero su expresión dejaba en evidencia su emoción-. Viví toda mi vida, esos 28 años, sin saber lo que era el amor. Entonces te conocí. Supe en ese mismo instante, cuando te vi en el piso, con tu cara llena de polvo, que serías especial. Y te seguí conociendo, y sentí este agradable... calor acá -tocó su pecho-. Te amaba, desde el primer momento lo supe. Pero entonces tuve miedo. Tenía toda mi vida planeada y quería viajar, conocer todo el mundo... te amaba, pero para estar contigo tenía que quedarme aquí. Así que huí...

María miraba atentamente a James sin mostrar la más mínima emoción.

- Seguí haciendo lo que quería, y viajé y viajé... Viajé por todo el puto mundo y le dí la vuelta más de una vez. Pero me sentí vacío. Los lugares... eran sólo fotos, postales. Las experiencias también. Y las mujeres... tuve muchas, pero cada vez que estaba con una me sentía más y más vacío, porque ninguna eras tú. Hay 7 mil millones de personas en el mundo, pero sólo hay una a la que puedo amar... a la que amo. Tuve que recorrer cientos de miles de kilómetros para darme cuenta de eso, y tuve que vivir más de dos años sin ti para darme cuenta de que nunca se pondría mejor de lo que dejé atrás, en Chile. Y aquí estoy, frente a ti. No sabes cuánto he esperado este momento, ni tienes idea de lo estúpido que me siento ahora, diciéndote todo esto. Pero si no lo hago ahora, sé que me voy a arrepentir el resto de mi vida.
- ¿Qué es lo que quieres, James? -preguntó María con la voz quebrada y sus ojos llenos de lágrimas.
- A ti, María. Te quiero a ti. No me importa si tengo que pasar el resto de mis días en Santiago si puedo irme a dormir y despertar cada uno de esos días junto a ti... Así que... ¿crees que puedas perdonarme, María?
- No -respondió, volviendo adentro y cerrando la puerta tras ella.

James no pudo sostenerse más en pie. El peso de su bolso y el dolor lo hicieron caer de rodillas dentro de la poza en la que estaba parado. No le importó. Ya nada tenía sentido. Lloró como nunca había llorado en su vida y golpeó una y otra vez su reflejo en el agua sucia, como si de esa forma estuviera golpeando al James que hace dos años había decidido abandonar a quién ahora sabía que era el amor de su vida.

De pronto, una voz. “¿Tienes dónde quedarte esta noche?” escuchó James. Miró hacia adelante y la vio. Era María en la puerta de su edificio. Él no respondió. Se abalanzó hacia ella y trató de abrazarla, pero el peso de su bolso lo hizo perder el equilibrio al hacerlo, provocando que, al tomarla, cayera de espaldas con ella en el charco de barro. Ella se pudo haber puesto furiosa, pero soltó una fuerte carcajada, y ambos rieron mientras la lluvia terminaba de empaparlos. Entonces se quedaron en silencio, mirándose a los ojos por largos minutos, acariciando sus rostros, como reconociéndose tras una larga espera.

- ¿Por qué te demoraste tanto? -murmuró María.
- Soy un gringo muy huevón -respondió James, acercando sus labios hacia los suyos.

Lo que siguió después de eso fue un perdón verdadero. Bueno, hubo mucho sexo primero, y luego de eso vino el perdón. Los años, la gente que pasó por las vidas de ambos, todo fue perdonado y olvidado. Ya nada importaba ahora que estaban juntos de nuevo. Es por eso que en su historia parece no ser coincidencia que en inglés enamorarse se diga falling in love, lo que español se traduciría literalmente como caerse en el amor. Una caída los unió y otra los reunió. Ellos se cayeron en el amor. They fell in love.

Foto gentileza de mi madre, Lorna Briceño. Ver más en Flickr.

viernes, 10 de enero de 2014

Acción Poética



Hace algunos meses me fijé que en algunos muros cerca de mi departamento en el mítico Barrio Brasil, en Santiago de Chile, surgieron murales con interesantes frases, firmadas como “Acción Poética en Chile.” Mirando una descripción de este movimiento en Wikipedia, quedé bastante interesado en el tema. No sé si vaya a hacerme parte de la iniciativa, pero me parece un interesante nuevo ejercicio literario comenzar a escribir cuentos o relatos cortos inspirados es estas frases. Veamos cómo sale.

sábado, 4 de enero de 2014

Retroceder el tiempo

Lidiar con el corazón roto ha sido mucho más difícil de lo que pensaba. Si a eso le sumamos que además tengo un pie roto, el mal rato está asegurado. Combinar el encierro, una reducción considerable de mis interacciones sociales y muy poco contacto con el sexo opuesto; se ha formado a mi alrededor la receta perfecta para la depresión. Por suerte, no he caído en ésta. No estoy feliz tampoco, sino en un estado de tranquilidad y contemplación. Repaso mi historia personal en profundidad a diario, con especial énfasis en mi fracaso amoroso. Tengo que sacar algo positivo desde lo negativo que esto ha sido para mí.

Es en este estado de meditación y aburrimiento en que la televisión se ha convertido en mi aliada. Me distraigo viendo series y películas de todo tipo, tratando de vivir virtualmente lo que en este momento no puedo vivir de verdad. Es así que anoche tuve una noche de cine romántico, en la cual vi un filme tan hermoso que me hizo llorar por lo menos un par de veces. Estoy hablando de la excelente cinta “About time”, que cuenta la historia de Tim, un tímido chico que descubre que tiene la habilidad de viajar al pasado y cambiarlo. Es así que utiliza esta habilidad para conquistar al amor de su vida y modificar otros episodios de su pasado. Una comedia romántica preciosa, que vale la pena ver.



Sin duda, la temática de “About time” es algo que muchos en mi situación han pensado. Poder retroceder el tiempo para volver a estar con la persona que amé es algo que me he planteado varias veces. Mi imaginación vuela hacia el pasado y me sitúo a mí mismo nuevamente dentro de esos recuerdos. Ser capaz de volver a estar frente a mi hermosa vikinga en aquel bar en la Plaza Yungay, en el segundo exacto en que nuestras almas se conectaron durante una intensa conversación, esa fría noche de Junio. O nuestro primer beso, descoordinado, estúpido y borracho. O despertar en mi cama a su lado, luego de la segunda noche que pasamos juntos, viendo sus ojos azules mirando a los míos, pensando en lo afortunado que era en ese momento. O la primera vez que me dijo “te amo.” O la primera vez que yo se lo dije luego de una extenuante sesión de sexo, nuestros cuerpos tibios y húmedos, abrazando con fuerza el uno al otro sin querer dejar ir. O simplemente oír su sonrisa tras alguna estupidez de las que yo solía decir. O verla... sólo verla.

Mis recuerdos de esta corta e intensa relación son muy bellos. Si pudiera, volvería a vivir cada uno de ellos cientos, miles de veces. Pero cuando imagino esa situación fantástica en que de verdad pudiera viajar al pasado y verla de nuevo, siempre llego a la misma conclusión: la cagaría. Le diría “te amo” en el primer instante, o sólo sería capaz de abrazarla y llorar en su hombro, balbuceando incoherencias. O si pudiera regresar y conocerla antes, en sus primeros días en Chile, es muy probable que ella ni siquiera me hubiera considerado atractivo e interesante y no hubiera pasado del primer “hola.”

Cada vez que pienso en nuestra historia (y esto es algo que hago muy seguido últimamente), todo se ve tan perfectamente sincronizado que no tiene ningún espacio que se pueda modificar sin cambiarlo todo irremediablemente. Todo es tan perfecto que, si pudiera retroceder el tiempo, no cambiaría nada. Regresaría ahí sólo para vivir cada segundo de lo nuestro, de ella, una vez más.

Dejaré todos estos ejercicios mentales a los guionistas, directores y protagonistas de las películas. El pasado no se puede cambiar, somos nosotros los que cambiamos por éste. Ella cambió y yo también cambié. Mucho. Agradezco a Dios la oportunidad que me dio de conocerla, a ella por permitirme amarla y a mí mismo por haberlo hecho tan intensamente. Así como amé, sufrí. Pero he visto y experimentado las dos caras de la moneda, lo bueno y lo malo. Sé que puedo y quiero volver a amar. A ella, si es que por algún milagro vuelve a mí, o a otra que conozca en el camino. Porque mi destino, mi historia, mi vida, todo tiene sentido. Corazón y pie rotos incluidos.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Sex/Life Special 02 – The Cupid paradox

Yesterday I had a revelation: I am some sort of Cupid. I've been matchmaking all over this year, giving love advices to anyone who asks (or not) and, basically, being involved in lots of other people's relationships involuntarily. Let's check this top 3 list:

1. E + E: this is the first one and most important I can recall. I met this American girl E at a friends birthday. We got along and started “dating” as friends. At the same time, we met this dude E and some other people with whom we hung around and became friends. E and E had some chemistry, but this E guy was too respectful to do anything about it, because he knew I was after her. Then, when I finally decided to make my move, stuff didn't work as expected. She, E, said she only liked me as a friend. I got immediately heartbroken, but moved on pretty quick. A couple of days after that I dated a Norwegian girl (a.k.a. “the vikinga”) and, well, the rest is old history... But what happened to E and E? After my vikinga deal, E changed her mind, but it was too late. I broke her heart twice and guess who was there to help her forget me: E! They started dating, became boyfriend and girlfriend after a few weeks and continued their relationship after she went to Spain. They are still in a long distance relationship. E has gone to see her to Europe and they are very much in love. As I like to say when I tell the story “E had to meet the wrong guy to meet the right one.” Yeah, the wrong guy is me.

2. L + M: my cousin L is like my older sister, and I'm like her only brother, given the fact my uncle and aunt decided not to have any more children after her. We always tell everything to each other, and we are very likely to always end up discussing our love life. That's how I got to advice her about this on and off “just sex thing” she was having with M. She liked him a lot, but was too proud to “fall for him”. Well, she was right about that: the guy was a player. But love was all around, and slowly and steady the feeling grew on both of them. L freaked out and ended up things, but she wasn't feeling sure about her decision. This situation was too similar to what happened to me and the vikinga, so I had to step in. “You like him and he obviously likes you too, stop fucking around and do something about it” I told L. A couple of months after that, they are already engaged to be married starting 2014. M is really grateful, as well as is L.

3. M + E: this one is the latter yet the one that made me realize my role as Cupid in this world. I met M at the Hash, my running group, and I found her to be “very interesting” (if you know what I mean). I invited her once to the language exchange thing I used to go to, Spanglish, and a few days later to a club. I went to this club with two friends of E guy, one of whom I named Jesus Christ (for his resemblance to the son of the Lord). I tried my best to hit on M, even taking the whole pack back to my apartment to keep drinking and partying. The result? M and E (Jesus) making out in my kitchen while I was singing sad karaoke songs with the other guy. They went to this whole problem to commit thing, mostly because M is American and she was going back home soon. I advised her a couple of times; I was seeing the whole “vikinga dilemma” here too and felt obligated to intercede, specially because M made me her Chilean BFF. Luckily she took my advice and followed her heart. I met these two lovebirds at Thanksgiving dinner and they looked very happy. I talked to M before leaving and she was so in love I could feel the love too when she told me her plan of staying here in Chile with E and then eventually moving back to the US with him. This made me feel so good I still smile when I remember M's face.

As for me, I've failed completely to have a decent love life. With the vikinga we had a sex thing that quickly escalated when we fell in love with each other, but all that ended not long after she left Chile for good. Before that, stuff wasn't working in the heart department, and after... well... describing it as a train wreck would be too kind.

There's a saying in Spanish, “en casa de herrero, cuchillo de palo”, which would relate to the English saying “the shoemaker's son always goes barefoot.” It's true. The sooner I accept my fate as a matchmaker rather than a lover, the better. It's the Cupid paradox: I am here to help others to love, to be just a step or a facilitator in God's romantic masterplan. I feel like in a Jennifer Lopez lame romantic flick from the mid 2000's.

I censured the names of the persons involved in this story. Don't wanna be sued or ass-kicked.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Sex/Life Special 01 – The Black Keys, defining my love life

A few months ago I stumbled upon Brothers, the 2010 record of The Black Keys. Ever since then, I've been listening to this album almost everyday. First, I thought it was just the music which attracted me, but today I realized that there was much more to it. Analyzing the tracklist and the lyrics of each song, I discovered this LP covers all the aspects of the recent year when it comes to my love life. Let's check:



I'm not the one: well, I've been quite lost in terms of what the fuck I want out of life, specially from relationships. That had leaded me to hurt girls when I “escaped” from them after realizing that I'm not doing what I really want, or for any other conflict going on in my head at the time.



Howlin' for you: then, after fucking up a lot, I met her. Not much to say about it. She drove me crazy.



Everlasting light: she took her time, but she finally accepted me as her man, her light in this dark world.



You are the only one: she was “the One.” I loved her so much I didn't have control over my feelings, my emotions, myself. All I wanted was her, she was all I needed and wanted...



She's long gone: title says it all. No more comments about that.



Never gonna give you up: I have had a really hard time letting her go. All these tears in my eyes...



Next girl: setting standards for the following girl, after accepting the last one ain't coming back. I promised her -and myself- I'd never settle with anything less than what I had with her, so... well... fuck it, I need to make a point here!



Too afraid to love you: I'm broken inside, of course I'm scared to love again. It's no easy task for a broken heart.

And that's basically it. Other songs may have relevance to my story as well, but these are the more significant. It's weird how this music came in my life in a very right timing. I hope the next record to define my love life be much more happy and optimistic than this one.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Romantic 13

Antes de ti, vivir era sólo respirar.
Before you, living was just breathing.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Romantic 12

Eres el diccionario que define mi vida.
You are the dictionary that defines my life.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Romantic 11

Antes de conocernos éramos almas gemelas, ahora somos almas siamesas.
Before we met we were soulmates, now we are twin souls.

Romantic 00 - Intermedio

Debido al giro que tomaron los eventos con quién pudo haber sido el amor de mi vida, pensé en dejar de lado todo el tema romántico y cursi que había comenzado a publicar. Pero, luego de darle algunas vueltas en mi cabeza, decidí que sería una mierda privarme de expresar esas cosas lindas (o, bueno, que yo hallo lindas) que tengo en mi interior. Además, solía definirme como un enamorado del amor, sólo bromeando. Ahora que conozco bien el sentimiento, ¡mierda, me casaría con él! En resumen, sí, voy a seguir aburriéndolos con mis frases romanticonas, siempre con la esperanza que les puedan servir para conquistar a esa persona especial.

viernes, 16 de agosto de 2013

Romantic 10

Estar contigo es muy confuso. ¿No se supone que uno debe morir para llegar al Cielo?
Being with you is very confusing. Shouldn't I suppose to die before going to Heaven?

Romantic 9

Eres un error de la Naturaleza, se supone que los ángeles deberían tener alas.
You are a Nature's mistake, angels are supposed to have wings.

domingo, 11 de agosto de 2013

Romantic 8

No te voy a mentir: sí puedo vivir sin ti. Es sólo que no quiero.
I'm not going to lie to you: I can live without you. It's just that I don't want to.

sábado, 10 de agosto de 2013

Romantic 7

Para mí es imposible dormir a tu lado. Tu rostro me ilumina más que el Sol de mediodía.
It's impossible for me to sleep by your side. Your face enlightens me more than the Sun at noon.

domingo, 4 de agosto de 2013

Romantic 6

Ahora que te conozco entiendo que viví toda mi vida sólo para conocerte.
Now that I know you I understand that I have lived my whole life just to meet you.

Romantic 5

No puedo evitar tocarte cuando te miro, me cuesta creer que eres real.
I can't help to touch you when I look at you, I find it hard to believe you are real.

Romantic 4

Para mí el Cielo es vivir este instante contigo por el resto de la Eternidad.
Heaven for me would be living this moment with you for the rest of Eternity.

lunes, 29 de julio de 2013

Romantic 3

Tu imperfección te hace perfectamente humana, perfecta para mí.
Your imperfection makes you perfectly human, perfect for me.

domingo, 28 de julio de 2013

Romantic 2

Cuando miro tu rostro, el mundo desaparece. No importa. Puedo ver el Universo en tus ojos.
When I look at your face, the whole world fades away. It's OK. I can see the Universe in your eyes.

Romantic 1

Era ateo hasta que te conocí. Ninguna lógica puede explicar tu belleza.
I was an atheist until I met you. No logic can explain your beauty.