jueves, 11 de enero de 2007

Transantiago: la moda de la infamia llegó al transporte.


No voté por Lagos, ni por Frei, ni menos por Aylwin. Pa’ que hablar del Ceniza. Y, aún así, he venido pagando la recagada de nacer en este país de mierda güitreado al final de un continente peor, dominado por una clase política corrupta, cara de raja y maricona.
La política del “cagar, cagar, salir a legislar” que se ha impuesto en esta basura transnacionalizada, parodia de país tercermundista, que llamamos Chile; es pan de cada día y la podemos ver en todos los aspectos de esta, dicho sea de paso, bosta de sociedad: proyectos de intereses económicos que pisotean patrimonio cultural y ecológico (construcciones en Valparaíso, mineras privadas y estatales en el Norte, centrales hidroeléctricas en el Sur y, escandalosamente, Pascua Lama); judiciales (reforma de la Justicia... ¿qué justicia, hueón?); económicas (pico en el ojo con los excedentes del cobre, movilidad social irrisoria, elites que se llevan el mejor pedazo de la torta); y de orden cultural (¿existe la cultura en Chile?... la cultura del “cagaste te mandó saludos”).
No conformes con todo este chorreo de heces que nos hacen vivir a diario, más encima a estos hijos de puta se les ocurrió la idea que sería el acabose en vías del Bicentenario: el Transantiago; modernización del transporte urbano que promete y promete, y que ya para este 10 de Febrero nos la va a meter sin la más mínima lubricación. Porque a nuestro ultra aprobado Pelado Lagos no le bastó con darle pega en el gobierno hasta al viejo que le lustraba los zapatos a su tío en tercer grado, ni con reírse en la cara de la única jueza que intentó frenar un poco a su patuda familia y coalición política. No, a este concha de su madre se le vino la genial idea a la cabeza de “mejorar las micros” (seguramente mientras se rascaba el intestino grueso por dentro con su archiconocido dedito). Pero no era cualquier mejora. Era de esas mejoras que más le gustan a él y a toda la manga de garrapatas encaramadas en los hemorroides de la política chilena; un proyecto con hartas infografías en 3D y gráficos y el Bambam y toda esa basura que por debajo esconde a multinacionales dispuestas a todo con tal de dejarnos sin un solo peso.
Voté por la Piggy culia’ porque con Hirsch no ganamos ni el “siga participando”. Tuve la esperanza de que en algún momento esta huevada se iba a desinflar como tantas otras cosas ya lo han hecho en su minuto (puente para Chiloé, reforma de la Salud, etc.), pero veo que ni la ineficiencia de la “Gordis” ha truncado un proyecto sostenido sobre millones de dólares que empresarios con acentos indefinibles van a estrujar multiplicados por mil de nuestros bolsillos.
No queda más que despedirse de nuestras amarillas, en las que un chofer gruñón nos puteaba por usar el pase escolar, pero otro día nos salvaba llevándonos por $200 de vuelta de un carrete. No más micros con olor a vómito y ventanas abiertas en invierno y cerradas en verano. En las calles sólo veremos esas huevadas feas blancuzcas y más lentas que tortuga con Parkinson. Pagaremos con el ÚNICO medio de pago que habrá, unas tarjetitas de corta duración que deberemos reemplazar constantemente, desembolsando luca tras luca. Viejaremos en Metros y buses llenos hasta las ruedas, en los que no hay cortinas para tapar el sol, ni ventanas que se puedan abrir para que salga el olor a tufo de tumulto apretujado. Deberemos esperar horas en los paraderos para poder tratar de meternos en una de estas latas de sardinas. No veremos nunca a nuestra familia, porque vamos a tener que salir más temprano de la casa para no andar atrasados, y llegaremos a la hora del pico porque no podíamos venirnos. Ah, y lo mejor: vamos a tener que pagar más por esto.
Y en algún lugar del mundo, Lagos, la Chancha, el Bambam y una manga de empresaruchos brindarán, cuando den las 12 del 10 de Febrero y comience el Transantiago. Total, ellos tienen auto. Y, claro, mucha plata para la bencina. ¡Salud!

PD: ¿Un mimo encabeza la nueva campaña del Metro? Eso se llama abaratar costos en publicidad.

martes, 19 de diciembre de 2006

Navidad y eso.


Si Jesús existiera, no estaría para nada feliz de celebrar su cumpleaños endeudado. Aunque, claro, esa es una observación superficial cuando parece que lo único importante y de peso (y $) es comprar hasta que la billetera se caiga a pedazos y las tarjetas de crédito se derritan en las manos de vendedores a comisión que sonríen con verdadera felicidad; por ser los únicos que ganan en serio en estos días.
Y aunque podría darme la lata de comentar este tema más a fondo, con entrevistas e invitados, sería redundar en algo que ya muchos han querido decir, pero no lo han dicho con sus verdaderas palabras: la gente es tonta. Huevona, mejor dicho. Mide su valor en moneda nacional o extranjera, y se estresa por demostrar su existencia ante sus seres queridos, mediante regalos “personalizados”, que curiosamente son producidos en serie por pequeños niños asiáticos sumidos en la desnutrición, aunque ricos en espiritualidad no comercial.
Pero, claro, es difícil pedir al vulgo que no se gaste -en el sentido amplio de la palabra- por consumir y regalar, y consumir, y quizás regalar... no sin antes consumir. Difícil si vez que la mayoría es católico, religión que implica mirar con cierta pasión al Vaticano; ciudad sagrada donde adoran a Dios, la Virgen y a Cristo. Ah, y a los millones de kilos de oro y joyas preciosas ganados en dos mil años de infamias varias que hacen palidecer (aunque ligeramente) al Señor Bush (‘jo de buta) y a los judíos. Osea, ¿le podemos decir a los católicos que no consuman? ¡No pue’!
¿Y el resto del mundo, por qué consume? Quizás lo hueón se pegue, qué se yo. El imperialismo capitalista tiró la mierda con cañón, chorreando a todo el mundo. La tifus del consumo se espació como la peste negra en la Edad Media y, ya ven, hasta los niños japoneses se sientan a ser punteados en el regazo de un viejo con barba falsa y traje patentado por Coca Cola.
Bueno, nada de lo que diga ayuda a nadie, así que filo. Si hasta yo voy a tener que echarle la mano a la chauchera para que no me digan cagado.

En fin, ¡Feliz Navidad!

PD: ojalá el Viejo Pascuero le lleve una bomba atómica de regalo a Bush y en el camino se le caiga sobre Israel y lo haga mierda, pero que tenga otra guardada de repuesto y se lo lleve de todas maneras al presi gringo, y cuando éste abra el paquete, la bomba se active y mate al muy culiao’. Esa sería una Navidad de puta madre.

jueves, 14 de diciembre de 2006

Perdió el Colo, se murió el viejo... me gano la Polla Gol y quedo listo


Estaba saturado de ocio y terminé aquí. No sé qué sentido tiene tener un blog, no soy muy constante escribiendo; mi último diario de vida murió de inanición y mi agenda está a borde de una huelga de hambre seca. Debe ser eso de querer ser escritor y que “todos los escritores tienen uno” y qué se yo. Creo que no es una buena forma de comenzar un blog. (Recordarme borrar este párrafo).

Amigos y amigas (¿tengo amigas?... he progresado... ah, no, es sólo un decir... eso del país integrador y la huea’; no hacerlo sería como reconocer que soy antisemita... que no lo soy... ejem...), bienvenidos a mi blog. Aquí van a encontrar la misma mierda de siempre -ALTERNOgay, ALTERNO, una que otra columna de crítica u opinión-, pero potenciada de cierta forma porque, ojo, ahora es un blog, onda ya no es una página (ufff, tan de los 90, qué out), sino que es una cosa realmente cotota, tecnológica, conectada al mundo de los escritores y la farándula de internet. Me subí al carro de la revolución, del triunfo; no como los ahueonaos que se cambiaron de equipo sólo porque pensaron que el Colo iba a ganar la copa esa que ni sé cual era, pero que parecía importante. Eso si que es ser penca. Y flaite y kuma y doble estándar... chileno, al fin y al cabo.
En todo caso, si por casualidad llegaste a este blog y no sabes quién soy, genial, “la misma mierda de siempre” vendría a ser como “lo mejor que he leído en mi vida”; si ese es el caso, agradecería un buen comentario posteado con cariño para este servidor de la Humanidad; si no, te agradecería te abstuvieras de comentar cualquier cosa negativa, contener esa ira, entrar a http://eduardohernandez.blogspot.com y hacer mierda su blog. Por ganarme el nombre.

Bien, creo que eso es todo por ahora. Una bosta de ñu, pero al menos sirve para no tener mi página de inicio vacía y triste. Como yo, el payaso que ríe por fuera, y por dentro llora. Un payaso sin Valium. Un payaso con varicocele, muelas cariadas y hongos en los pies. Pero que ríe por fuera, y si por dentro llora, ¿qué pico importa? Porque es un payaso al final el culiao’. ¿O acaso uno paga su entrada pa’l circo para ver a un hijo de puta llorando? ¿O para enterarse de sus problemas? No, uno va al circo a deleitarse con el show, las luces, los payasos y los animales con cicatrices, sin dientes y desnutridos; con valientes domadores que hacen que un ex-fiero león ande en dos patas para el público, y lo monte de vez en vez en las penumbras de su remolque, soplándole la nuca con aliento felino. ¡Oh, el circo! ¡Oh, los payasos, que ríen por fuera...