lunes, 11 de noviembre de 2013

111

Voy a parecer loco, pero quiero contar esta historia. Poco antes de que mi amada nórdica decidiera terminar conmigo, algo muy extraño comenzó a ocurrir. Cada vez que miraba la hora, o al menos 3 o 4 veces al día, me aparecían números repetidos. 10:10, 14:14, 21:21... Después de varias ocasiones en que esto ocurrió ya no parecía una coincidencia. Finalmente me decidí a investigar esto cuando una mañana me apareció un 11:11:11 en el reloj del computador. Ya era demasiado.

Googleando por ahí llegué a una web de Numerología, la “ciencia” que estudia los números y su significado desde una perspectiva mística. En este sitio descubrí que cada uno de nosotros tiene un número, el cual se calcula sumando todos los dígitos de nuestra fecha de nacimiento y luego reduciéndolos a un solo dígito. Esta cifra, en mi caso y en el de la vikinga, era 11, un “número maestro”, que por su significado superior no se reducía como los demás. Ya todo comenzaba a tomar sentido... hasta que nuestra relación se acabó.

Últimamente de nuevo me han comenzado a “perseguir” los números, pero esta vez es el 111 la cifra que se repite constantemente. ¿A alguien le pasará esto o seré el único que se anda fijando en los números? ¿Habré comenzado a perder la cabeza o el Universo está tratando de decirme algo que soy muy estúpido para entender? En fin... no pude haber elegido un mejor día para publicar esto: 11/11.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Sex/Life 10

The only two relationships I've had in my life ended the same way: a girl walking down the hall with tears in her eyes, turning the corner; disappearing from my sight and my life for good. Then the scene that followed was pretty much the same: me, crying my heart out, hating my grim fate, but somehow getting better after a while and looking forward for a brighter future... Hope next gal don't make me go through this damn drama again. It's fucking annoying.

martes, 5 de noviembre de 2013

Soltería 101 - Capítulo 16 - La ironía del copiloto

Mi mejor amigo terminó con su novia hace unos pocos días y tengo emociones mezcladas. Por un lado, siempre lo envidié. Desde que somos amigos, él estuvo constantemente rodeado de chicas y su suerte con ellas era indiscutible. Tanto hacía honor a su reputación que cada vez que nos reuníamos entre los demás amigos del grupo, con nuestras respectivas novias, él siempre llegaba con una chica distinta. Eso hacía que mi ex viera mucho riesgo en nuestra amistad; él era “una muy mala influencia”. Ella nunca vio con buenos ojos que me juntara con él. Yo, por la misma razón, en mi interior me decía que lo primero que haría una vez que volviera a ser soltero sería salir de fiesta con él. Pero, para mi mala suerte, cuando yo terminé él estaba comprometido y muy enamorado.

Por otro lado, el que mi compadre haya estado en pareja durante todo este período de soltería ha sido una ventaja. Este tiempo estuve completamente solo. Solo en la jungla, en el Mercado de Carne, en Buenos Aires, Santiago y Sao Paulo. Solo enfrentando al patchwork, vikingas y otras féminas. Eduardo, solo contra el mundo, en riqueza y pobreza, felicidad y depresión, éxito y fracaso. Así fue que sobreviví, pese a todo, y lo hice bien, sin necesidad de tener a mi amigo a mi lado, de copiloto. Una misión que al principio consideré imposible, pero que con el pasar de los meses pude cumplir y salir airoso de ella. Pero ahora que él está soltero también, ¿qué?

Desde que mi amigo terminó he pasado todos los días con él. Lo he acompañado, cerveza en mano, durante seis jornadas. Me aseguré de invitarlo a las tres fiestas de Halloween que tuve y de presentarle a mis amigos y conocidos. Básicamente, estoy tratando de integrarlo a mi nuevo mundo, a mi círculo social construido con esfuerzo durante los últimos 14 meses. Irónicamente, estoy cumpliendo la tarea que siempre pensé que él tendría una vez que yo le pusiera fin a mi relación. ¡El mundo al revés!

Todo esto se siente bien y mal al mismo tiempo. Para él, terminó una relación. Para mí, se acabó una era. De ninguna forma detesto que mi mejor amigo pase a formar parte de mi soltería. De hecho, puede ser de gran ayuda ahora que por fin he logrado superar por completo mi corta, pero fulminante relación anterior. Pero no puedo evitar pensar que ya no será lo mismo. Ya no soy el hombre débil y sin experiencia que necesitaba ayuda para acercarse a una dama. Las cosas han cambiado, y bastante. ¿Necesito aún un copiloto?

No sé si tenga mucho que ver con todo lo anterior, pero ayer hablé con la ex de mi compadre. Ella me cae muy bien, fue la primera mujer con la que tuve la oportunidad de conversar tras apenas una semana de haber terminado. Esta vez quise regresarle el favor. Entre toda la conversación, ella mencionó el nombre de la vikinga, tratando de explicarme lo que sentía en ese momento. Un rato después, camino al gimnasio, recordé lo que me dijo y al personaje en cuestión. “Mierda, gracias por recordármela” pensé con rabia, pero luego sonreí. Ya tenía alguien de quien acordarme con nostalgia, que es algo que nunca sospeche que tendría un año atrás.

Creo que, luego de recordar este episodio, es fácil darme cuenta de que no necesito un copiloto. A decir verdad, es más probable que mi copiloto me necesite a mí. Porque, ¿a quién no le gustaría tenerme a su lado con toda la experiencia que he adquirido en los insondables recovecos de la soltería?

domingo, 3 de noviembre de 2013

Sex/Life 09

The problem of being a nerd for the first two thirds of your life, and then single after spending all your twenties with the same woman, is that every new experience you have with a new lady is so important and impressive that you need to brag about it. Bad thing of doing that is you start creating some sort of myth around your person, sometimes even talking of yourself in the third person. Worse fact about this whole thing is that you lose all credibility when you finally decide to settle down... I wish I could live up to the reputation I created for myself instead of just suffering the consequences.